|
La situación actual en nuestro Estado difiere de la dibujada por el movimiento ecologistas: de acuerdo con el nuevo marco legal no existe planificación energética; la demanda de energía crece desbocada; se amplía el tiempo de funcionamiento de las centrales nucleares y se aumenta su potencia; crecen de manera acelerada las emisiones de CO2 ... En este contexto el número de proyectos de nuevas CGCC aumenta día a día, de forma que la potencia total a instalar supera los 30.000 Mw, a todas luces excesivo, ya que supone un incremento de más del 50% sobre la potencia actualmente instalada. Son varios los proyectos de este tipo que aparecen en los medios de comunicación como posible para Asturies entre ellos Tamón, Navia, Lada, Soto, y Narcea, siendo este último el que se encuentra en una situación administrativa más avanzada, a lo que hemos de añadir un nuevo grupo "supercrítico" de carbón de importación para Aboño. Entre los argumentos empleados para apoyar su construcción, tanto por los responsables políticos como por las empresas promotoras, es el de sus ventajas ambientales y aparecen declaraciones públicas indicando que no tendrán incidencia ambiental y que supondrán una mejora en la zona de instalación. Estas declaraciones pueden ser tentadoras, especialmente para los habitantes de la zona, como es el caso de los vecinos de Santianes –Tineo- que durante años han sufrido los efectos de la Central Térmica del Narcea, y que por fin verán como se cierran antiguos grupos de carbón. Lo primero que hemos de decir es que no puede negarse que estas centrales tiene unas emisiones específicas, es decir, emisiones en relación a la energía generada (g/kwh) menores que las centrales de carbón o fuel, ventaja que irá reduciéndose si sigue creciendo el consumo de la forma que lo hace actualmente. Esto supondrá que en el computo estatal las emisiones totales sin duda disminuirán, pero hemos de tener en cuenta y así lo recogen las actas del Congreso, que estas centrales vienen a sustituir, e primer lugar, a las de Lignito Pardo, combustible que se abandona, y que es utilizado en As Pontes y Meirama, por tanto el resto de grupos térmicos asturianos seguirán funcionando “como hasta ahora”, y las únicas emisiones que reduciremos en nuestra Comunidad serán las correspondientes a los pequeños grupos que se cierran, es decir, una reducción de emisiones del orden del 8% para Narcea y del 2% para Soto, reducciones mucho menores a las que se producen por menor uso de nuestras centrales, en los buenos años hidráulicos, y es que, en realidad, ni siquiera es cierto que los grupos que se cierran sean los más contaminante, lo que podemos comprobar en el caso de Narcea y Lada Por otra parte, los nuevos grupos a construir suponen una potencia instalada (400 Mw cada uno) 6 veces mayor que los cerrados y en cuanto a la previsión de energía a producir unos aumentos de 20 a 25 veces para Narcea y del orden de 50 a 60 veces para Soto (según la media de los últimos 5 años) esto supone que aún con menores emisiones específicas, al ser la energía producida mucho mayor, la disminución de emisiones podría verse anulada, de hecho nuestra contribución a las emisiones de gases de invernadero aumentaría e incluso en el caso de Soto podría suponer una aumento en la contaminación por óxidos de nitrógeno, generador de lluvia ácida y precursor en la generación de ozono. A esto hemos de añadir nuevos problemas ambientales:
Junto
con los razonamientos ambientales también hemos de tener en cuenta que el
desarrollo del gas implica una mayor dependencia de terceros países,
generalmente empobrecidos y que viven situaciones conflictivas, como
es el caso de Argelia, un país cargado de agresiones a los derechos humanos
|
|
|
|
|
| Para cualquier aportación utiliza este formulario |
|
|
|
|
Información relacionada: |
Ozono en Áreas Rurales |
El futuro Energético Asturiano |
|
|